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¿Qué Son los Trastornos Sexuales?
Los trastornos sexuales (también llamados disfunciones sexuales) son problemas persistentes que afectan el deseo sexual, la excitación, el orgasmo o la comodidad sexual y dificultan o hacen insatisfactoria la actividad sexual. Estos problemas pueden afectar a personas de cualquier género y edad, y pueden ocurrir ocasionalmente o volverse continuos. Los trastornos sexuales pueden influir en la autoestima, las relaciones y el bienestar general. Debido a que la función sexual está vinculada a la salud física, las hormonas, el estado mental y factores de la relación, a menudo es útil considerar estas preocupaciones como problemas médicos y de estilo de vida que pueden ser evaluados y tratados.
Tipos Comunes de Trastornos Sexuales
Los trastornos sexuales pueden involucrar diferentes aspectos de la función sexual. Ejemplos comunes incluyen bajo libido (deseo sexual reducido), trastornos de la excitación (dificultad para excitarse o mantener la excitación), disfunción eréctil en hombres, sequedad vaginal o dolor durante el coito en mujeres, trastornos del orgasmo (orgasmo retrasado, ausente o menos satisfactorio) y trastornos del dolor sexual. Algunas personas también pueden experimentar ansiedad por el desempeño, sensibilidad reducida o dificultades relacionadas con ciertas etapas de la vida como cambios posparto o menopausia. Los síntomas pueden variar en intensidad y pueden estar influenciados por el estrés, la fatiga, condiciones de salud o el uso de medicamentos.
Posibles Causas y Factores de Riesgo
Los trastornos sexuales pueden ser causados por factores físicos, psicológicos o una combinación de ambos. Las causas físicas pueden incluir enfermedades cardiovasculares, diabetes, desequilibrios hormonales (como testosterona baja o trastornos tiroideos), problemas neurológicos, dolor crónico, problemas del suelo pélvico y efectos secundarios de ciertos medicamentos (por ejemplo, antidepresivos, medicamentos para la presión arterial o terapias hormonales). Los factores psicológicos y de relación pueden incluir estrés, ansiedad, depresión, trauma, preocupaciones sobre la imagen corporal, conflictos en la relación o mala comunicación. Factores de estilo de vida como fumar, consumo excesivo de alcohol, falta de sueño y baja actividad física también pueden influir.
Evaluación y Tratamiento Basado en Evidencia
Dado que las causas pueden variar, la evaluación generalmente comienza con una conversación con un profesional de la salud, quien puede revisar los síntomas, el historial médico, los medicamentos y los factores de estilo de vida. Dependiendo de la situación, se pueden recomendar análisis de sangre (para hormonas, glucosa o colesterol), evaluación cardiovascular o evaluación pélvica/urológica. El tratamiento puede incluir abordar problemas de salud subyacentes, ajustar medicamentos, asesoramiento psicológico o terapia sexual, y tratamiento médico específico (como medicamentos recetados para la disfunción eréctil, tratamiento hormonal cuando esté clínicamente indicado o terapias para la sequedad vaginal). Muchas personas se benefician de un enfoque combinado que incluye tanto atención médica como apoyo en la relación o la salud mental.
Apoyo Diario y Factores de Estilo de Vida
Los hábitos diarios saludables pueden apoyar la función sexual y la vitalidad general. El ejercicio regular, una nutrición equilibrada, mantener un peso saludable y dormir lo suficiente favorecen la circulación, el equilibrio hormonal y el estado de ánimo. La gestión del estrés, reducir el consumo de tabaco y limitar el alcohol también pueden ayudar. La comunicación abierta con la pareja, dedicar tiempo a la intimidad sin presiones y abordar el estrés en la relación pueden ser importantes. Algunos suplementos de bienestar se comercializan para la salud sexual, pero no deben reemplazar la evaluación médica, y los usuarios deben ser cautelosos con productos no verificados o combinaciones de ingredientes inseguras.
Seguridad y Cuándo Buscar Ayuda
Busque consejo médico si los problemas sexuales son persistentes, empeoran, causan angustia o aparecen repentinamente sin una razón clara. Se requiere atención urgente para dolor pélvico severo, signos de infección o síntomas como dolor en el pecho o desmayos durante la actividad sexual. También es importante consultar a un médico antes de usar medicamentos recetados o suplementos potentes para la función sexual, especialmente si tiene enfermedades cardiovasculares o toma medicamentos que puedan interactuar. El apoyo profesional puede ser muy efectivo, y muchos trastornos sexuales son tratables con el enfoque adecuado.

